La noche del viernes, DIOS, nos habló directo a nuestros corazones, indicandonos lo importante de la unidad del cuerpo de Cristo. Y de que si Él nos encarga una tarea directamente debemos cumplirla, aunque no todos nos apoyen.
Tambien nos habló la importancia del amor a nuestros hermanos, lo que debe reflejarse en apoyar sus sueños y proyectos, ya que éstos al igual que los nuestros, nacen del corazón de DIOS. Esto se vió reforzado el sábado, donde el Señor profundizó en esta palabra.
El reino de DIOS es tarea de un equipo. Nadie lo logrará solo...
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